La política industrial post-crisis. ¿Es necesario volver a lo tangible?

Una interpretación del paper: “Beyond Industrial Policy”

Hace unas semanas decidimos mi compañero David Bar @dbriveiro y yo lanzar varias entradas en conjunto.  Por motivos de trabajo estábamos investigando sobre política industrial por lo que nos pareció interesante hablar sobre algunas de las publicaciones.

Introducción

A partir de la crisis económica de 2008, los distintos gobiernos han estado buscando posibles soluciones a esta grave situación, pudiendo generar nuevas fuentes de empleo y crecimiento económico, una vez que los modelos predominantes en aquél momento se demostraron desfasados y descompasados.

Este reciente interés por las políticas de estímulo industrial ha abierto la posibilidad de un cambio de los modelos productivos y una mejora de las expectativas en cuanto a la creación de empleo, dinamización de la economía y generación de conocimiento.. Países como Francia, Japón, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, China o India han desarrollado en los últimos años diversas políticas y mecanismos de estímulo al desarrollo industrial con este objetivo.

Citando el caso francés, un ejemplo a mencionar son los Pôles de Competitivité, si bien es cierto que responden a una política regional, al momento de su concepción hacia el 2004, representaban un nuevo enfoque de la política industrial de Francia, haciendo frente a una serie de retos y necesidades de la industria francesa, como la deslocalización y la presión en la exportaciones a causa de las economías emergentes entre otras.

Desde un punto de vista académico la política industrial se puede definir de forma general y a partir de la definición de Pack y Saggi (2006), como cualquier tipo de intervención que trata de alterar la estructura productiva a partir de los sectores existentes, con el objetivo de estimularlas y obtener mejores perspectivas de crecimiento económico.

Durante los últimos 30 años, las políticas económicas se centraron fundamentalmente en el desarrollo de sistemas de producción de alto valor añadido, como mecanismo de evitar la commoditización, la inversión en activos intangibles como desarrollo de conocimiento, así como la observación de las necesidades actuales y potenciales de un mercado global que pueda ser satisfecho y, de forma transversal, llevar a cabo soluciones en el ámbito del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente.

En otros casos la política económica más reciente suele tener un enfoque defensivo en respuesta a el éxito de economías emergentes en términos de amenaza a la competitividad y desafíos en casi todas las industrias y cadenas de valor.

Por esta razón, se desarrollaron sobre todo en los extremos del ciclo de vida de la actividad productiva –tal y como se refleja en la gráfica siguiente-, tratando de estimular el desarrollo de actividades de I+D en la etapa de pre-producción y la de los servicios de valor añadido en la post-producción, ya que resultaba antieconómico e insostenible para una economía desarrollada, al estar dominada por los países subdesarrollados o emergentes.

Source: Gary Gereffi, presentation at OECD workshop, September 2010
Source: Gary Gereffi, presentation at OECD workshop, September 2010

A pesar de que a primera la producción industrial interna puede considerarse que tiene un escaso peso en la actividad económica, a día de hoy representa más de un 40% de la demanda total en muchos de los países de la OCDE.

Source: OECD estimates, based on UNSD
Source: OECD estimates, based on UNSD

Este interés por potenciar y desarrollar la industria productiva no se encuentra tanto en el valor que genera por sí sola, sino sobre todo por el efecto de arrastre que tiene a lo largo de la cadena de valor, incluyendo las actividades de mayor valor añadido, incluyendo la I+D o los servicios, que pueden generar sinergias al desarrollar todas las etapas del ciclo de vida del producto.

Las políticas industriales se han establecido históricamente a partir de diversos enfoques, como pueden ser el objetivo de su puesta en marcha, el grupo al que se dirigen principalmente estas políticas, y las causas que originado su desarrollo. Actualmente, además, se han considerado dos nuevas dimensiones que se detallan más adelante: el marco operativo -que se ven influenciados por la puesta en práctica de estas políticas-, y su orientación en el ámbito temporal y sectorial.

En España el debate es sobre el cambio del modelo productivo está sobre la mesa, lo que muestran los datos de la aportación a la economía de los sectores que la componen, muestran una redistribución hacia el sector servicios, con un descenso de la agricultura y el sector industrial. Una buena aproximación al Análisis de Política Industrial Española lo ofrece este artículo de Carlos Espinosa de los Monteros y Vicente Boceta Alvarez, en la revista SICE. con motivo de los 75 años de la Política Industrial Española. Ver:

 

Queda entonces plantear una reflexión hacia cómo sacar provecho a nuestra situación actual donde el sector servicios es fuerte y si lo vinculamos a lo mencionado anteriormente sobre el efecto de arrastre que produce el desarrollo de la industria productiva, sólo  bastaría fomentarla activamente ya que algunos habilitadores como el conocimiento, la innovación y los enclaves estratégicos están presentes en España y por tanto será más acelerada la recuperación de este sector.

Nos queda como reto analizar otras publicaciones sobre la política industrial y cuáles son las líneas que nos ofrece PLAN INTEGRAL. DE. POLÍTICA INDUSTRIAL 2020 (quedará para próximas entradas).

Un saludo,

 Imágenes y fuente: Warwick, K. (2013), “Beyond Industrial Policy: Emerging Issues and New Trends”, OECD Science, Technology and Industry Policy Papers, No. 2, OECD Publishing.  doi: 10.1787/5k4869clw0xp-en

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