La pyme tira de fondos propios para pagar su I+D (vía Dossier Empresarial)

Recupero una entrevista que me hizo Oscar Giménez de Dossier Empresarial, después del evento: “Aspectos Internacionales de los Incentivos Fiscales a la I+D: Atracción de actividades intensivas en I+D. Comparativa internacional” en el que tuve la oportunidad de participar como ponente, organizado por la CEIM y Alma CG.  Podéis leer también la reseña de MundoGeo.

Mi participación estaba enfocada a presentar una comparativa de los incentivos fiscales a la I+D+i en Reino Unido, Bélgica, República Checa, Portugal, Canadá, Francia y España, de cara a favorecer la inversión extranjera intensiva en I+D+i.

Artículo original aquí.  Óscar Giménez MADRID.

La crisis ha puesto el acento en la necesidad de invertir en I+D+i para la competitividad y crecimiento sostenido de la empresa. Sin embargo, aunque la idea está clara para la mayoría de empresarios, no lo está cómo financiar este gasto. En general, una mayor parte de las empresas pagaron su inversión en I+D principalmente con fondos propios. Y en cuanto a financiación exterior, el 58% lo hizo a través de deducciones fiscales, el 53,7% con subvenciones y préstamos públicos, y sólo el 39% a través de créditos bancarios.

La crisis ha puesto el acento en la necesidad de invertir en investigación, desarrollo e innovación para la competitividad y crecimiento sostenido de la empresa. Sin embargo, aunque la idea está clara para la mayoría de empresarios, no lo está cómo financiar este gasto. En general, una mayor parte de las empresas pagaron su inversión en I+D principalmente con fondos propios. Y en cuanto a financiación exterior, el 58% lo hizo a través de deducciones fiscales, el 53,7% con subvenciones y préstamos públicos, y sólo el 39% a través de créditos bancarios. Así lo refleja el avance del octavo barómetro internacional de financiación de la innovación en Europa, estudio de la consultora Alma que ha encuestado a 4.320 empresas innovadoras de 10 países. 

Sufragar el gasto en I+D es todo un reto para una mayoría de compañías, independientemente de su tamaño. Junto a ello, especialmente en España y Portugal, supone un desafío la gestión eficiente de los recursos dedicados a la innovación. También preocupa el tiempo de comercialización de los productos, que esperan reducir. 

Entre las empresas preguntadas, el 37% tiene como prioridad estratégica para su crecimiento la innovación en sus productos y servicios. A su vez, otro 16% fija como objetivo asegurar el aumento de la financiación disponible, mientras que un 12% espera reducir gastos y el mismo porcentaje apostará por un proceso de internacionalización. 

En España, el gasto privado en I+D alcanzó los 7.396 millones de euros en 2011, un 0,7% del PIB, dato que compara Alma con los países vecinos. En Francia, el desembolso ascendió a 28.496 millones de euros, un 1,43% de su valor añadido bruto. La consultora cita también los ejemplos de Holanda, con una ratio de 1,06%, y Bélgica, con un 1,37%. 

A la inversión en I+D en España hay que sumar el la realizada en innovación. De esta forma, la I+D+i supone 14.756 millones de euros, un 1,39% del PIB. «Es el único país donde la innovación se separa de la investigación y desarrollo. No es ni desventaja ni ventaja, tan sólo se refiere a la manera de orientar esfuerzos», matiza Alfredo José Colombano, experto de Alma. 

El objetivo de la Unión Europa es que investigación y desarrollo supongan el 3% del PIB los estados comunitarios. «Siendo realistas, la meta del Gobierno es el 2% en 2020. Esto implica un incremento anual de media de 1.000 millones de euros», señala Colombano. 
Sin embargo, y pese a que nos alejamos de objetivos europeos, en España y Portugal la financiación para empresas innovadoras cayó en 2012 un 34%, según la encuesta de Alma, mientras que en otros países se mantuvo constante o aumentó. Y eso que en el caso concreto de España, el peso de la financiación privada sobre el total se incrementó hasta el 43%, aunque sigue siendo mayoritaria la pública, con un 57%. 

Paradójicamente, las grandes empresas y corporaciones dependen en mayor medida de los recursos públicos que las más pequeñas. En el caso de la mayoría de pymes y, especialmente, micropymes de menos de 10 empleados, buscan business angels para financiar sus proyectos de I+D. 
En muchos casos es por desconocimiento, ya que aunque el 54% se benefició de subvenciones y préstamos públicos, muchas ayudas europeas no encuentran destinatario. Alma reclama que las asociaciones empresariales actúen de interemediarias para las pymes. 

Conseguir financiación para innovar tiene efectos muy positivos. El 60% de empresas que la consiguieron incrementaron en al menos un 50% su volumen de negocio y el número de innovaciones comercializadas. Para la mitad, se aceleró el crecimiento y el 40% crearon empleo relacionado con actividades de I+D.

Estaré participando en otro evento de Alma CG, exponiendo los resultados del 8º Barómetro de la Financiación de la Innovación. El día 18 de Junio de 2013.

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